30 Noviembre 2009
Desde que estás muerto
tengo menos musa y más ansiedad.
Se me ha secado la tinta,
el cerebro, el alma un poco.
Las flores se hicieron de tierra
y las estrellas de luz.
Y las cosas, simples cosas,
ya no buscan sus sinestesias,
ni su vuelo acarruselado
ni su instinto: delirio loco.
Desde entonces me siento incapaz
de creer que creo.
Tengo menos manos libres
y más riendas jalando mis ojos:
par de caballos soberbios,
abatidos, sonámbulos.
Acción taciturna.
Poemas muertos, malnacidos,
cubiertos de vacuidad.
Desde que tú eres un ánima
y yo no aprendo,
las cosas pasan como trenes
y los trenes no avanzan bien.
La vida es triste cuando es triste,
más triste sin tristezas.
Yo prefiero llorarte a saberte
lejos e imposible.
Pero me da pánico
y el pánico frena mi pasión.
servido por Anyrka
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19 Agosto 2009
¿Por qué tus ojos se están cerrando?
Línea verde del ocaso.
El horizonte alejado.
¿Por qué tus ojos se están cerrando?
La oscuridad me aprisiona en vano.
Esta perforada frontera gruesa
acaece y se caen mis cabezas,
las pulseras que deshojan mis muñecas,
tus voces tibias que embriagan
y tu voz en tu boca callada.
¿Por qué tus ojos se están cerrando?
Línea verde del ocaso.
Me va orquestando el espanto.
¿Por qué tus ojos me están cerrando?
El limbo y sus hilos que jalan
de mis brazos con fuerzas opuestas:
se desparraman mis cabezas,
se me desprenden los brazos.
Oscurece la noche en su manto
y desaparece el ocaso.
¿Por qué tus ojos se están cerrando?
Línea verde del ocaso.
El mar se vuelve más ancho,
mi corazón se va derrotado.
servido por Anyrka
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11 Julio 2009
Tu lejanía da congoja. Pero no esa de papel celofán que se exprime suplicando a alaridos; sino, una más bien suave de trémolos tristes. Una que quisiera acurrucarse como los gatos en invierno.
Así siento tu lejanía. Y tus imágenes a nubarrones. Y tus sonrisas desvanecidas. Y tu eterna voz de cachorro olvidado.
Han pasado los atardeceres por mi frente y cuántas, cuántas sandías que no miraste. Tus flores me han ido marchitando. Tus dragones blancos nunca más volaron. La bandada frenética migró permanentemente.
Han pasado los tiempos para que yo me pierda. Para que mis giros se volvieran toscos hasta perder el equilibrio.
Así, mis palabras vistas tras espejos se volvieron incorpóreas. Y todas estas intenciones van hacia tu lejanía sin recepción.
servido por Anyrka
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24 Junio 2009
Tus fronteras me acobardan
y me jalan el pelo frenéticas.
¿Por qué los ciegos callan?
Yo grito. ¡Grito!
Tus fronteras infranqueables
no abarcan mis especulaciones.
El agua no aclara
dónde está arbitrario el límite,
dónde se juzga mi maldad,
cómo muestro mi actuar malintencionado
de meter al diablo en todo esto.
¿Cómo algo tan brillante
se denomina opaco?
Tu frontera de cordillera,
de mar, de estragos.
Tu cumbre impertérrita.
Tus ojos ocasionales,
de ocaso
me acoquinan, me resumen,
me estrechan, me angustian.
Tus fronteras me acobardan
y me azotan como látigos
de suave seda,
me amargan con la miel
más dulce y fresca,
me amenazan con no ver
tu sonrisa tierna.
servido por Anyrka
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24 Mayo 2009
Tú estas ahí, pero no. No por abulia o suspicacia. Yo sé que quieres estar, pero no. Y a veces me pregunto si te das cuenta de lo tanto que quieres. Porque sé que te marca un ritmo en compases diferentes. Lo que no sé es si eres capaz de escucharlo... es tan ligero, es tan diminuto que pasa desapercibido. Es tan complejo que necesita una atención peculiar para ser entendido. Es tan piano y silente que para algunos sería inaudible...
Es como yo.
¡Pero tú puedes! ¿no es cierto? prodigiosamente deberías percatarte. Sentir en el aire una melodía diferente, una que te gusta y nace de tu pecho. Una que sólo aparezca cuando te estoy mirando: cuando estoy ahí, pero no. No por esconderme o esencia invisible. Yo sé que me ves, sólo necesito que escuches atentamente y dejes de lado los otros ruidos tan enclavados en tu frente.
Porque no me digas que no te brillan los ojos. Porque no me digas que no te da una alegría alternativa. Desacostúmbrate para verme. Desacostúmbrate para que armonicemos.
servido por Anyrka
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18 Abril 2009
Aunque a usted no le importe
a mí me molesta la sangre apozada,
me duelen los niños y el hambre,
me agobia el zumbar de las balas,
me encabrona no ir a sus calles
a darles mi piel o mis ojos darles.
Y me aburren sus batitas blancas,
(aunque a usted no le interesa)
sus zapatos altos que resuenan la calzada,
sus relojes precisos de pulsera.
Aunque a usted no le importara
a mí me abruma donde no hay tiempo
donde la vida simplemente se atraganta.
Pero me quedo en el sordo silencio
mientras el sufrimiento se encarga,
porque veo, al mirar de lejos,
que alguien llora y no hacemos nada.

servido por Anyrka
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29 Marzo 2009
El hombre se aferra a su guitarra como a la última madera del naufragio. Se hace pequeño y entra por la boca en sus vibraciones, para latir con cada pulso de las cuerdas. Se hace grande para abrazarla y protegerla tal como a la mujer que más ama.
Entonces los ojos se vuelven agujas que quieren bordar ese momento sobre la fugacidad del aire. Que quieren soñar a ser guitarra y resonar por toda la casa. Se atreven a gobernar los rincones invisibles que sólo se limitan a los espacios. Pero con esto, el hombre sabe que los trasciende; y los ojos, que se van rodando abandonados.
El hombre se aferra a su guitarra y se salva de cualquier tragedia.
Yo observo.

servido por Anyrka
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10 Febrero 2009
A la luz de estos satélites,
la conciencia tiene otra sustancia:
se vuelve espesa, por un momento,
aunque nadie quiera beberla
por miedo, por recelo.
Yo no sé.
Pero se vuelve, tal vez, más táctil,
más resistente a mis necesidades;
más misteriosa y ajena
por recelo, por sus daños.
Yo no sé.
Así, entonces, en la bruma,
no quiero cobrar conciencia.
Prefiero estar abatida, un rato
bajo la nieve, sobre el cielo
en ese espacio irreal de los accidentes,
en la inusitada sensación volátil
que provoque, de repente, mi mirada
cuando está lejos de los satélites,
de la luz, del miedo, de los recelos,
de mi pensamiento momentáneo.
A la lumbre opaca de lo que queda,
se puede, o no, ir derrumbando lento,
desparramado; como líquido espeso,
como una conciencia con sobredosis,
como los ojos atados con nudos ciegos.
servido por Anyrka
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