Soledad
- Permiso, ¿puedo sentarme?
- No.
- Oh, discúlpeme. ¿Espera a alguien? ¡Tan tarde que es! ¡Tanto frío que hace en esta plazoleta y usted espera a alguien!
- Espero a nadie, señorita.
- Oh... ya veo, ¿quiere usted estar solo? Lo siento, soy tan imprudente.
- Es usted muy imprudente en verdad, señorita.
- Realmente lo siento.
- No quiero estar solo: estoy solo, ¿no ve?
- Veo. Pero no entiendo.
- Imprudente y poco perspicaz.
- Soy tremendamente perspicaz.
- No parece.
- No me insulte.
- Usted preguntó.
- ¡Pensé que querría compañía!
- Y quiero compañía.
- ¡Entonces por qué no me deja que me siente!
- Está ocupado.
- ¿Por quién?
- ¿No ve?
- Señor, aquí no hay nadie.
- Soledad.
- ¿Quién?
- ¡Soledad!
- ¿Tiene usted algún trastorno? No se avergüence. Trabajo de enfermera en un hospital... le podemos ayudar.
- ¡Oh! Enfermera...
- ¿Puedo sentarme ya?
- Está ocupado.
- ¿Seguimos así hasta el alba?
- Siéntese, señorita.
- Gracias.
- A usted.
- ¿Por qué?
- Por ser mi Soledad.
.














quien-si-no dijo
Siempre habra alguien que pueda ocupar el sitio de soledad, deberiamos saberlo e insistir...
besos
19 Mayo 2007 | 01:33 PM