Nudos ciegos
A la luz de estos satélites,
la conciencia tiene otra sustancia:
se vuelve espesa, por un momento,
aunque nadie quiera beberla
por miedo, por recelo.
Yo no sé.
Pero se vuelve, tal vez, más táctil,
más resistente a mis necesidades;
más misteriosa y ajena
por recelo, por sus daños.
Yo no sé.
Así, entonces, en la bruma,
no quiero cobrar conciencia.
Prefiero estar abatida, un rato
bajo la nieve, sobre el cielo
en ese espacio irreal de los accidentes,
en la inusitada sensación volátil
que provoque, de repente, mi mirada
cuando está lejos de los satélites,
de la luz, del miedo, de los recelos,
de mi pensamiento momentáneo.
A la lumbre opaca de lo que queda,
se puede, o no, ir derrumbando lento,
desparramado; como líquido espeso,
como una conciencia con sobredosis,
como los ojos atados con nudos ciegos.
Kike dijo
Siempre impresionante. Un fuerte abrazo y beso, un antiguo admirador y amigo.
Kike (40noches).
Smuack!!
3 Marzo 2009 | 05:03 PM