El hombre y su Guitarra
El hombre se aferra a su guitarra como a la última madera del naufragio. Se hace pequeño y entra por la boca en sus vibraciones, para latir con cada pulso de las cuerdas. Se hace grande para abrazarla y protegerla tal como a la mujer que más ama.
Entonces los ojos se vuelven agujas que quieren bordar ese momento sobre la fugacidad del aire. Que quieren soñar a ser guitarra y resonar por toda la casa. Se atreven a gobernar los rincones invisibles que sólo se limitan a los espacios. Pero con esto, el hombre sabe que los trasciende; y los ojos, que se van rodando abandonados.
El hombre se aferra a su guitarra y se salva de cualquier tragedia.
Yo observo.




inutil-mente dijo
Que interesante nunca lo había visto de esa forma y ahora que pienso hace rato que perdí mi guitarra y siempre me estoy diciendo que me tengo que comprar una nueva pero tal vez no quiera en este momento je je.
Mis saludos
2 Abril 2009 | 05:04 AM