Del quehacer
Aunque a usted no le importe
a mí me molesta la sangre apozada,
me duelen los niños y el hambre,
me agobia el zumbar de las balas,
me encabrona no ir a sus calles
a darles mi piel o mis ojos darles.
Y me aburren sus batitas blancas,
(aunque a usted no le interesa)
sus zapatos altos que resuenan la calzada,
sus relojes precisos de pulsera.
Aunque a usted no le importara
a mí me abruma donde no hay tiempo
donde la vida simplemente se atraganta.
Pero me quedo en el sordo silencio
mientras el sufrimiento se encarga,
porque veo, al mirar de lejos,
que alguien llora y no hacemos nada.



Benjamín Rivera dijo
Hola, cómo estás, espero que bien,. yo estoy bien... una sociedad individualista que le interesa simplemente el mercado y uno mismo sin mirar lo que le pasa al otro. Saludos.
19 Abril 2009 | 12:35 AM