21 Enero 2009
La ciudad tiene sabor a escarcha y una tonelada de aluminio yace en las calzadas. No busca a nadie, y nadie le busca. Es una indiferencia tal que no logro comprender.
Cómo los ojos ven todo, menos a sí. Y cómo van, sin buscarse, aunque sus pasos se reflejen ineluctables con cada andar de tiempo que se esparce sin alientos.
La ciudad tampoco tiene deseos. Algo de paciencia agotada sucumbe en sus piedrecillas oscuras. La lluvia las besa con desdén, con rabia, a veces, como si ya no quisiera explotar más en sí misma. Como si por un momento quisiera con toda su agua pasar de largo, a esa eternidad imprecisa: la eternidad dura un instante.
Y también yo rasguño esas gotas con mis fúnebres bostezos. Con mi quietud ajena que mira la ciudad; que quizás me mira y nos acompañamos en nuestras soledades, en nuestras indiferencias.
servido por Anyrka
5 comentarios
compártelo
29 Diciembre 2008
Una vez seleccionó gran parte de mi vida con el mouse y le puso suprimir.
No me acuerdo, obviamente, de nada. De hecho, es imposible saber cuántas veces he nacido, con cuántos sexos, con cuántos años. Porque si siempre me anda eliminando -de diversos modos, a veces simplemente arrugaba las paredes y las arrojaba al papelero- es bastante poco probable que tenga registros de mis caminos.
Y por eso ella quisiera vivir en mis palabras... o entre medio de las líneas. Para así, de vez en cuando, ponerse suprimir y ya.
servido por Anyrka
6 comentarios
compártelo
12 Diciembre 2008
Últimamente creo que las gaviotas están más grandes. Que sus alas circundan más rápido el cielo blanquecino.
Será que soy yo la pequeña de alas frágiles que ya no arrastran el viento como debieran. Que tengo el corazón pesado y estúpido y me siento caer en la impronta del aire que sucumbe después de estar acumulándose en las estanterías por tanto tiempo.
Vivo junto al mar y ya no podría tener los ojos más salados. Preferiría, a veces, simplemente vivir en el humo para dibujar tu boca con mis dedos y continuar inventando el cielo en tu rostro; para así hacer crecer mis alas y circundarte ampliamente en una marea imaginaria.
servido por Anyrka
5 comentarios
compártelo
1 Diciembre 2008
La impávida marioneta enajenada
sus aromas, su perturbación diaria y escandalosa
la sigilosa morada utópica
y todo, todo el descontento. La opresión, la ira,
la soledad empedernida y automática
marca como los relojes y el sol
como las arrugas argénticas y los cabellos secos
marcan, como el agua que rueda sin patas
que marcha, entre callejones sucios, la desgracia.
La marioneta clandestina
la pequeña incomprendida
¿Dónde posan los pájaros ciegos su nido?
¿Dónde avanza tu ciudad de humo?
Rehuye. Ya no. No tienes dónde ahogarte.
Yo tengo suficiente con mis armarios y los hilos.
Yo tengo tanto en mi ebrio vacío,
tras los barrotes de este andamiaje perverso,
de esta cárcel abstracta: las cadenas como espejos.
Y en mis ojos o los tuyos, ¿dónde trepo?
Dónde escondo o abro mis marionetas
¿dónde escribo sin regreso?

servido por Anyrka
1 comentario
compártelo
19 Agosto 2008
Un fantasma que se aposenta sobre la cabellera.
Suelto la lucha deliberada entre varios espacios.
Y de a poco vas resbalando por los callejones mojados,
bajo las posas profundas de las flores estrellas.
.
Como una sombra vacía que susurra a mis pasos
y una marea añeja y bravía sazonando los sueños.
Y de a poco voy soltando para que vuelen tus manos:
se encuentren, en la curva del tiempo, dos perdidos momentos.
.
No te dejes caer lejos de mis párpados.
No me dejes perder tu bandada de pájaros
ni olvides el breve instante en que nos mirábamos.
servido por Anyrka
4 comentarios
compártelo
26 Julio 2008
Estos gusanos
y su absurda perezosa sociedad
cobran los cristales suaves
de mis tiernos sutiles humanos
aún no tan agusanados.
.
Hiende mis párpados,
los jala hasta arrancarlos,
hasta hacer temblar el santuario
por mi creencia solitaria perturbado.
.
Estos humanos gusanos
comen tierra y sangre de mi aurora.
La primavera amanece. Ahora
tengo las manos cansadas
y el acordeón en la garganta.
.
En lo oscuro la niebla me traga
y me vuelvo, tal vez, gusana.
servido por Anyrka
3 comentarios
compártelo
16 Julio 2008
Un día en que todo era claro, alguien apagó la luz. Alguien vehemente y cianótico apagó la luz porque sentía frío y quería dormir bajo las fundas acolchadas. Alguien enfermo y desnutrido que no tenía ganas de abrir los ojos cansinos y ojerosos.
.
Esa silueta escuálida apagó la luz con sus maltrechos dedos solferinos y no quiso volverse ni incorporarse. No había caminos enmarcados ni azúcares en sus bolsillos. No había ya estrellas que observar, como cuando todo era claro.
Ahora sólo estaba allí, con su desnudez trepidante y su tremenda insatisfacción. Y su aspecto deleznable de noche acaecida en los inviernos desérticos (casi como una camanchaca)
.
Los espacios le corroían la piel. Qué importaba ya su piel, qué importaban sus manos bravas, sus ojos mansos, su boca seca. Nada. En la oscuridad no se notaban tanto los nudos del cuerpo. No se veía tan nítido el abandono. Por eso, cuando todo era claro, alguien apagó la luz y no se quedó dormido.
Tal vez soñó.
servido por Anyrka
5 comentarios
compártelo
13 Julio 2008
Cuando te vas
se acumula la lluvia en acuarelas
para después pintarse
sobre los recuerdos.
Cuando te vas
el frío se esconde en las maderas
y encuentra asilo luego
lejos del tiempo.
El mundo se cae en pedazos.
Mi mente se vuelve estrecha
y el palpitar, amargo.
Los ojos se tornan como
dos luciérnagas hambrientas.
La boca se agota y todo
el rostro se tiñe de humo.
Cuando te vas
y los ríos se deshojan uno a uno,
cambia todo, amor. Mis versos
se vuelven crudos.
Mientras tanto, yo que tiemblo
enredada con lo oscuro.
servido por Anyrka
4 comentarios
compártelo